Psicología del color: Cómo pintar la habitación del bebé
Estás esperando la llegada de tu bebé, ya sabes si es niño o niña y vas a empezar a decorar su habitación pero quizá no sabes por dónde empezar, así que vamos a intentar ayudarte un poquito con algunos consejos.
Está demostrado que los colores influyen sobre nuestro estado de ánimo y tienen efectos en nuestro comportamiento a través de las sensaciones que nos generan.
Cada color tiene su propia luz y energía, y por eso hay que conocer su lenguaje si queremos conseguir una habitación que resulte equilibrada y armónica.

El rosa está asociado a las características femeninas, es un color con efectos calmantes y relajantes. Nos transmite ingenuidad, bondad, ternura, y buenos sentimientos, de ahí el dicho "ver la vida de color de rosa". Es un color que ayuda a despejar la mente de pensamientos negativos y a suavizar el carácter, nos ofrece un espacio delicado y dulce, ideal para el descanso de nuestra bebé.

El naranja es el color del fuego, de la vitalidad, la alegría y la felicidad. Resulta tonificante, despierta el apetito, es ideal para una habitación en la que se realice ejercicio físico.

El rojo tiene un efecto muy poderoso e imprime carácter a cualquier habitación; atrae la atención visual inmediatamente. Estimula la acción y puede expresar pasión, emoción, agresividad y peligro. El rojo incrementa la circulación sanguínea, aumenta la tensión, También consigue hacer trabajar a los más perezosos, transmite energía vital. El rojo, a pesar de ser un color muy cálido, es demasiado estimulante para una zona de descanso.

El verde está asociado con la naturaleza, la fertilidad y la primavera. Transmite seguridad, expansión y anima el crecimiento emocional. Proporciona mayor actividad cerebral, calma el estado de ánimo . Es el color de la relajación por excelencia porque reduce la tensión. Por ello, resulta perfecto para casi cualquier habitación de tu casa.

El azul es un color suave y ligero, que transmite paz y relajación. Tiene un efecto calmante, tranquilizador y de serenidad. Ayuda a conciliar el sueño, además de atenuar los dolores de cabeza y los trastornos del estómago. Es un color sedante, que disminuye las pulsaciones, baja la presión sanguínea y reduce el apetito, por lo que es ideal para conseguir la paz y tranquilidad que un bebé necesita para su descanso, auque en sus tonalidades más oscuras puede llegar a provocar tristeza.

El amarillo es el color de la luz, del sol, del día, nos transmite alegría y felicidad, y es ideal para ambientes con poca luz. Por otro lado, estimula la capacidad intelectual y el aparato digestivo, eleva el ánimo, y está indicado para las personas con tendencia a la tristeza, por lo que es ideal para la cocina, el comerdor o el baño, así como para pasillos o espacios reducidos. Sin embargo está comprobado que los bebés lloran más en habitaciones amarillas, por lo que no es recomendable para decorar su cuarto.

El violeta, lila, púrpura, o morado se considera un color artificial porque a penas está presente en la naturaleza. Es un color relajante y, por lo tanto, que indica ausencia de tensión. Puede significar calma, autocontrol y dignidad. Puede ser adecuado para la habitación de un adolescente pero no es aconsejable para habitaciones y espacios de juegos de niños más pequeños.

El gris es un color sutil, que da seguridad. Iguala todas las cosas y deja a cada color sus características propias sin influir en ellas. Puede expresar desconsuelo, aburrimiento, desanimo e indeterminación.

El color negro es lo opuesto a la luz. Es el color de la tristeza, expresa muerte, noche, oscuridad. Aunque da sensación de seriedad y nobleza, se debe evitar en cualquier ambiente, pues aumenta el cansancio del cuerpo y exige un mayor desgaste de energía en el organismo, nos genera agotamiento y depresión.

El blanco es un color que purifica, estimula, unifica. En combinación, anima a todos los colores. Es la luz que se difunde. Expresa inocencia, paz, infancia, divinidad, estabilidad, calma, y armonía. Irradia pureza y limpieza. El blanco tiende a estimular la actividad intelectual y favorece la imaginación. Aunque también es un color que puede evocar frialdad. Por lo tanto, no es apropiado para el cuarto de niños muy pequeños.

Los colores naturales o neutros transmiten tranquilidad y quietud, por lo que pueden ser adecuados para niños muy excitables. Utiliza colores neutros como cremas, tostados o grises muy claros, ya que aportarán luminosidad y agrandarán visualmente el espacio.

Los tonos suaves y claros te ayudarán a conseguir un ambiente cálido y agradable, que invita a la relajación y al sueño, ideal para el descanso del bebé.

Si te parecen colores aburridos puedes combinarlos con colores más vivos en otros complementos decorativos.